Obras

Juan Pablo Marturano

Su obra entiende de ofrendas y de conversaciones con la naturaleza. Sus esculturas de granito y mármol reflejan un estado íntimo de paridad entre el artista y su objeto que se trasluce y llega al resultado de un modo tan notable como imperceptible. La materialidad de sus obras no responde a su efecto final, estar frente a ellas es una experiencia-puente entre la potencia y la tersura. El mármol, el granito, incluso la fundición de metales rinden una porción de su fuerza a las posibilidades sensoriales de la vista y el tacto.

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Cuando llegamos al parque divisamos el banco que resplandece con la luz del sol, pero cuando nos acercamos nos damos cuenta que es mucho más que un banco. Las formas sensuales de la piedra revelan tres montañas dispuestas como las estrellas tres marías. El visitante es interpelado, se busca que su imaginación se abra para recorrer nuevos mundos, entre el verde pastizal y el brillo del granito.
La escultura transmite la sensación de estar en la montaña, estar en el sur, donde miramos hacia adentro y entramos en eje.
Escalar una montaña es estar en el presente, es como meditar. Nos focalizamos, y somos llevados a la contemplación. A estar conectados con la tierra.
Estar en la montaña hace que se ordenen los pensamientos. Uno se olvida de los problemas de la ciudad. Nos predisponemos a apreciar la belleza del lugar.
Es un viaje físico pero también es un viaje interno hacia la contemplación.
Montañas de luz nos presenta un paisaje dentro del paisaje. Por eso es la primera obra con la que interactúan los visitantes: nos da una visión de lo que es la experiencia Bellatrix.

Inspirado por la montaña, las esculturas de Marturano se conectan con la tierra. El granito ancestral es el material que el escultor eligió para realizar “Montañas de luz”. Marturano se convierte uno con el granito, conoce el material no solo por su trayectoria como escultor, sino por ser un ávido escalador. Lleva ofrendas a la cima de la montaña y de las cumbres toma una piedra que luego se convertirá en el eje de sus nuevas esculturas. Las ofrendas son símbolos de agradecimiento a la montaña porque en Japón se venera a las montañas.
El ejercicio es desprenderse de algo, algo que se volverá piedra y será parte de la montaña, es como ser parte de la naturaleza desde otro lado.
Las Tres Marías están representadas en Montañas de luz, como reflejo del cielo arriba nuestro. La escultura también es un banco donde los visitantes pueden descansar y contemplar el parque y las estrellas a su alrededor.
Es la primera obra que ven los visitantes, y anuncia la integración completa entre arte y naturaleza ya que la piedra es ambas cosas: material ancestral y obra tallada por las expertas manos del artista.

En palabras del artista
Montañas de Luz representa un pequeño reflejo del inmenso cielo nocturno del campo. Combina la idea de tres montañas, cuya disposición y tamaño hacen referencia a las tres Marías, del Cinturón de Orión. Está tallada en granito rosa y, es además, una escultura en la que nos podemos sentar. De alguna manera, nos invita a detenernos y a experimentar la materialidad de la piedra, a sentir las superficies lisas y sus texturas y, al mismo tiempo, contemplar el paisaje que nos rodea.
“Hace ya muchos años que practico una costumbre ampliamente difundida entre los montañistas. Esta consiste en llevar una pequeña ofrenda simbólica hasta la cima, como un gesto de agradecimiento al monte por permitirnos acceder a su cumbre. Luego, hay quienes recogen algún pequeño objeto encontrado como testimonio que recuerde dicha ascensión. Así es, entonces, que he comenzado a llevar conmigo una escultura previamente tallada hasta la cumbre a modo de ofrenda. Y en mi caso, el testimonio suele ser una piedrita.
Posteriormente, ya de vuelta en el taller, esta piedrita hará las veces de modelo para la realización de otra obra. Para mí, esto quiere decir que la montaña no es tan solo el tema sino que tiene un rol activo y determinante en mi proceso creativo. Es un trabajo hecho en colaboración con ella, ya que la naturaleza también propone las formas de los dibujos y las esculturas.
Por consiguiente, aquella pequeña piedrita no testimonia la “conquista” de un cerro. Sino, muy por el contrario, representa aquellos momentos vividos en una cumbre: breves instantes en los que uno se encuentra inmerso en una inabarcable y abrumadora inmensidad. Y entonces, al experimentar semejante sensación se toma consciencia de la propia pequeñez y ya no se observa el entorno como un mero espectador, sino que uno se siente parte también de la Naturaleza misma, precisamente, como una diminuta piedrita en la cima de una enorme montaña.”

Biografía

Juan Pablo Marturano nace en Buenos Aires en 1975. En 1999 obtiene el título de Profesor Nacional de Escultura en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón (actual Universidad Nacional de las Artes).

Posteriormente, viaja a Italia e ingresa a la Accademia di Belle Arti di Carrara, donde se especializa en la talla en mármol. Trabaja en los talleres de escultura de la zona y en 2003 gana la Beca MAE del Gobierno Italiano. En 2005, con la tesis “Il marmo di Carrara e le sculture della Città di Buenos Aires”, se gradúa de la academia recibiendo la Laurea a Pieni Voti Assoluti (máximo puntaje de 110/110).

Al año siguiente es seleccionado para la Beca Monbukagakusho y se traslada a Japón. Se dedica principalmente a la talla en granito y en 2010 completa una Maestría en Escultura en Kanazawa College of Art, durante la cual, cursa estudios con los prestigiosos artistas Morio Shinoda y Kishio Suga, entre otros.

Inmerso en la cultura japonesa, comienza a desarrollar obras en combinación con su otra pasión: el montañismo. Tras ascender a los montes Fuji (3.776m) y Aconcagua (6.962m), comienza una serie de obras relacionadas con dichas montañas. Con estas obras y la tesis “La Montaña en las Artes; La representación de las montañas y la escultura en piedra como ofrenda” -escrita y defendida en japonés- en 2013 obtiene el título de Doctor en Artes en la Tama Art University de Tokio.

Entre los reconocimientos recibidos se destacan: el Gran Premio de Honor del Salón Nacional de Artes Visuales de la República Argentina; el Segundo Premio de Escultura del Salón Nacional; Mención de Escultura del Salón de Artes Visuales Manuel Belgrano; Beca a la Creación del Fondo Nacional de las Artes; tres veces finalista del Premio Itaú de Artes Visuales; Distinción "Shidosakka" en 45th concurso Showakaiten de la Galerie Nichido (Tokio); Mención del Jurado en 6th Hokuriku Kirin Art Competition (Japón).

Ha particiapado en N.Y. Art Book Fair -Libros de Artistas Argentinos- en el Museum of Modern Art MoMA PS1 (Nueva York 2014); Feria ArteBA (CABA); Graduation Works, Kanazawa 21st Century Museum (Japón 2010); Latin American Contemporary Art Exhibition, Promo-Arte Gallery (Tokio 2012); Stone Sculpture Symposium of Wunsiedel (Alemania 2005); International Sculpture Symposium, Ashkelon City Cultural Center (Israel-Palestina 2003); Symposium International de Sculpture sur Pierre de Menet (Francia 2002); Nayoro International Snow Sculpting Competition (Japón 2009); Simposio Internacional de Escultura en Piedra de Cipolletti (Río Negro 2008), entre otros.

Ha expuesto en Calvaresi Contemporáneo (CABA), Galería de Arte Perotti (CABA), Galleria Grafica Bis (Tokio), TAU Sculpture Gallery (Tokio), Gallery Ai (Fukushima), Sala de Exposiciones de San Martín de los Andes, y en numerosas muestras colectivas: Kanazawa Citizens Art Center (Japón), Miyazaki Airport (Japón), Palacio Nacional de las Artes-Palais de Glace (CABA), Centro Cultural Recoleta (CABA), Museo de Artes Plásticas E. Sívori (CABA), Museo Emilio Caraffa (Córdoba), Museo de Arte Español E. Larreta (CABA), ECA Espacio Contemporáneo de Arte (Mendoza), Museo Rosa Galisteo (Santa Fe), Fondo Nacional de las Artes (CABA), Biblioteca Nacional (CABA), entre otros. Sus obras forman parte de colecciones públicas y privadas en varios países.

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